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¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizado (TAG)?
Se presentan síntomas emocionales, conductuales y físicos.
Los síntomas emocionales del TAG:
• Preocupación constante respecto del bienestar de las personas cercanas, aprehensión en relación a tareas pendientes, temor a que ocurra ”algo”.
• Ansiedad-angustia persistente e incómoda y a veces inmanejable.
• Pensamientos persistentes que no puede dejar de pensar, olvidar o controlar acerca de las cosas que le causan ansiedad, intenta no pensar en ellos, pero continúan.
• Dificultad para tolerar la incertidumbre, es necesario conocer lo que va a ocurrir en el futuro.
• Un sentimiento persistente de temor.
Los síntomas conductuales TAG:
• Dificultad para estar tranquilo, relajarse.
• Dificultad para concentrarse por las preocupaciones y aprehensiones que no son posibles de controlar.
Los síntomas físicos del TAG:
• Sensación de tensión muscular, malestar o dolores corporales.
• Dificultad para conciliar el sueño, descanso no reparador.
• Molestias digestivas, náuseas, palpitaciones, ahogo persistentes.
Muchas personas con TAG pueden sentir que sus preocupaciones vienen de fuera, provocadas por situaciones u otras personas, los acontecimientos o situaciones difíciles por las que se está atravesando .En realidad la preocupación es auto-generada. Sólo el desencadenante es el que viene de fuera.
Estrategias para el manejo de la preocupación crónica
Respiración meditada. Puede ser efectuada en cualquier lugar y momento, debe ser practicada varias veces al día hasta que se convierta en una rutina fácil. Las instrucciones son las siguientes:
a) Permanecer en un lugar cómodo, sentado o recostado.
b) Cerrar los ojos y concentrarse en la respiración, inspirando por la nariz y espirando por la boca.
c) Continuar concentrado en la respiración, dejando de poner atención al medio ambiente.
a) Realizar respiración de predomino abdominal y menos torácica. Verificarlo poniendo las manos sobre el abdomen, de modo que éstas se muevan al compás del movimiento.
b) Continuar inspirando por la nariz y espirando por la boca. Después de un minuto suspenda gradualmente el ejercicio, abrir los ojos, poniendo atención al estado en que se encuentra (bienestar, relajación, tranquilidad).
Relajación muscular progresiva. El paciente debe adoptar una posición cómoda, contrayendo y relajando diversos grupos musculares, poniendo énfasis en la sensación de tensión y relajación. La secuencia de tensión y relajación debe focalizarse en los distintos grupos musculares: brazos, piernas, pies y así sucesivamente. De esta manera es posible identificar los músculos que presentan mayor acumulación de tensión, de modo que si el tiempo disponible para el ejercicio es limitado, se podrían elegir algunos grupos musculares, en especial los habitualmente más tensos. Para las manos se podrían dar las siguientes instrucciones:
a) Empuñe las manos, apriételas con la mayor fuerza posible. Sienta la tensión en sus manos, sienta el calor en el dorso de sus nudillos.
b) Apriete sus manos con mayor fuerza durante 10 segundos.
c) Relaje los puños y sienta la sensación que invade sus manos. Sienta la diferencia entre el momento de tensión y relajación.
Imaginería guiada. Las indicaciones a los pacientes son los siguientes:
a) Cierre los ojos y "visualice" un lugar agradable. Este lugar puede ser cualquiera en el que se sienta confortable y tranquilo (bosque, montaña, playa, etc.).
b) Llene todos los sentidos con ese pacífico espacio: visiones, sonidos, aromas, e imprégnese completamente de ellos.
c) Permanezca en este lugar por alrededor de un minuto.
d) Cada vez que desee volver a su “lugar elegido” cuente desde el 5 al 1 y diga: "quiero regresar a mi lugar de relajación".
Modificaciones en el estilo de vida
Adoptar hábitos saludables de alimentación
Empezar bien el día con el desayuno, con frecuentes comidas pequeñas durante el día. Pasar mucho tiempo sin comer puede provocar ansiedad que puede provocar ansiedad e irritabilidad. Comer granos enteros, frutas y verduras.
Limitar y evitar el consumo de bebidas con cafeína: bebidas “cola ” y energizantes, café, yerba mate, té. La cafeína puede aumentar la ansiedad, interfieren con el sueño y pueden provocar ataques de pánico.
Realizar ejercicio con regularidad
Para el alivio del TAG conseguir a lo menos 30 minutos de actividad aeróbica diariamente. El ejercicio físico alivia la tensión, aumenta la energía física y mental, y mejora el bienestar a través de la liberación de endorfinas y otras sustancias. Es tan simple como caminar a paso rápido o trotar, idealmente al aire libre, pero también es muy útil la actividad en casa (máquina trotadora, etc. )
Evitar el alcohol y nicotina
Pueden disminuir temporalmente la ansiedad y la preocupación, pero en el mediano plazo la empeoran y también se inicia el camino que puede llevar al abuso y dependencia.
Dormir suficiente
La ansiedad y la preocupación pueden causar insomnio. Sin embargo la falta de sueño por exceso de trabajo y actividades también puede provocar angustia . La habilidad para manejar el estrés está disminuida. El descanso ayuda a mantener el equilibrio emocional.
Cuándo buscar ayuda profesional para el TAG
Cuando las estrategias de autoayuda no son suficientes, es necesario un tratamiento adicional, sobre todo porque el TAG es a menudo acompañado de otros problemas: depresión, abuso de sustancias y otros trastornos de ansiedad. Para que el tratamiento tenga éxito, es importante obtener ayuda para todos los problemas.
Las técnicas psicoterapéuticas son varias: Consejo interpersonal, psicoterapia interpersonal, psicoterapia dinámica breve , psicoterapia orientación psiconalítica prolongada, terapia cognitiva conductual, etc.
Es importante considerar que la mayoría de las técnicas de psicoterapia requieren un grado variable de entrenamiento. Pueden ser realizadas por psiquiatras que se han especializado en psicoterapia, tanto en su plan de formación como especialistas en psiquiatría, y/o como especialistas en psicoterapia después de su postgrado. También puede ser efectuada por psicólogos que saben psicoterapia, una vez que se ha realizado el diagnóstico diferencial con otras patologías físicas y psíquicas.
También son de gran utilidad los medicamentos. Muy relevante es evitar el uso prolongado de tranquilizantes tipo benzodiacepinas (lorazepam, bromazepam, alprazolam, clonazepam, etc.), pues puede conducir al abuso y dependencia.
Actualmente, se emplean con más frecuencia fármacos antidepresivos de mayor efecto tranquilizante, sobre todo aquellos con acción sobre la serotonina, p.ej. desvenlafaxina, duloxetina, escitalopran, paroxetina, etc.
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