Los sentimientos de tristeza y abatimiento son parte normal en el curso de la vida.
Con cierta frecuencia la tristeza patológica (depresión) se inicia con estrés o crisis vital: conflictos de pareja, separación, muerte de un ser querido, cesantía, etc. Pero también pueden aparecer sin causa aparente.
Un período de especial vulnerabilidad parece ser el puerperio, con importantes repercusiones en la relación madre-hijo.
Para que la tristeza sea considerada patológica debe ser intensa e interferir con las actividades habituales de la persona (trabajo, estudio, cuidado de los hijos y del hogar) y también debe durar un tiempo más o menos prolongado: varias semanas.

 

Síntomas

 

Los síntomas más frecuentes pueden ser los siguientes: desánimo, falta de interés en las actividades habituales, insomnio, sentimientos desagradables de culpa, dificultad para pensar y concentrarse, indecisión, pocos deseos de vivir, ideas suicidas.
La tristeza puede durar meses y en algunos casos varios años y es frecuente que la persona pueda sufrir varios episodios en el curso de la vida.
Es importante distinguir entre la depresión secundaria a enfermedades físicas, siendo complementario el análisis clínico con los exámenes de laboratorio

Por el Dr. Pedro Retamal C. Médico Psiquiatra