• Terapéuticas complementarias en psiquiatría (parte II): La importancia de la dieta en las enfermedades del ánimo

    Desde hace pocos años se conoce la relación reciproca entre el sistema digestivo y el cerebro. Se sabe que las situaciones que generan estrés pueden alterar funciones gastrointestinales (retortijones frente a pruebas, discusiones, etc.), mientras que las sensaciones generadas en el aparato digestivo pueden afectar las emociones (una buena comida se asocia con buen humor y relajación). La interconexión se realiza vía neural (nervio vago), endocrinal (vía sistema hipófisis-suprarrenal) e inmune (interleuquinas).

    Los problemas metabólicos también deben ser preocupación de los psiquiatras y la herramienta natural para su manejo es la ingestión de nutrientes. Es frecuente que el psiquiatra puede ser el único médico disponible que podría brindar ayuda en las patologías somáticas que sufren las personas con psicopatología relevante.

    El régimen de alimentación más conocido es la Dieta Mediterránea (DM)

    Las características principales de esta alimentación son un alto consumo de productos vegetales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceitunas ), pan y otros cereales (siendo el trigo el alimento base), el aceite de oliva como grasa principal, el vinagre y el consumo regular de vino en cantidades moderadas. Consumo moderado de carne roja, pero con fuerte predominio de pescados: sardina, anchoa o boquerón, jurel,  salmón, trucha, congrio o albacora.

    Los productos del mar son la principal fuente de ácidos grasos omega-3. Por otra parte los vegetales son la base sobre la que actúan los gérmenes benignos del intestino (probióticos) que estabilizan la barrera intestinal impidiendo la entrada al organismo de sustancias y gérmenes patógenos.

    Llevar un régimen de DM se asocia a menor índice de obesidad abdominal, que predice el riesgo de diabetes, hipertensión, infarto o de accidente cerebrovascular. Se reduce en un 30% el riesgo de padecer diabetes tipo 2; disminuye la frecuencia de enfermedades cardiovasculares y se asocia con menor mortalidad general. Conlleva menor riesgo de deterioro cognitivo tanto durante el envejecimiento como en la etapa de transición entre la demencia o deterioro cognitivo leve a la enfermedad de Alzheimer.

    También mejora el desarrollo embrionario y disminuye los problemas de infertilidad y se ha encontrado que las personas con esta alimentación obtienen mejores puntajes en escalas de calidad de vida, que incluyen variables de salud  física y mental.

    Existen varios estudios que demuestran el empleo favorable de la DM en la disminución del riesgo de sufrir depresión.

    Por el contrario las personas que emplean una dieta con más capacidad para provocar inflamación (dulces, grasas, carnes rojas, escasas frutas y verduras), sufren con más frecuencia depresión.

    También se sabe que las personas con obesidad (Indice Masa Corporal ≥ 30) que presentan depresión, exhiben características clínicas más desfavorables: alto número de episodios depresivos y maniacos, episodios afectivos severos y de difícil manejo, alta recurrencia, particularmente de depresión y breves periodos de remisión de los síntomas.

    Prof. Dr. Pedro Retamal C.
    Director Departamento Psiquiatría.
    Campus Oriente. Facultad De Medicina.
    Universidad De Chile.

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