• Abuso de alcohol y drogas (Parte 3): Enfermedad bipolar y comorbilidad con abuso de sustancias

    La presencia simultánea (comorbilidad) de enfermedad bipolar y consumo de sustancias es un problema frecuente. El abuso de sustancias y los síntomas que provoca pueden hacer difícil reconocer la existencia de una enfermedad bipolar, en tanto que el diagnóstico de consumo de sustancias puede quedar enmascarado en pacientes que tienen la enfermedad maníaco-depresiva.

    El reconocimiento de una enfermedad bipolar puede ser difícil cuando hay abuso de drogas y alcohol. Sobre todo la inestabilidad afectiva puede confundirse con el abuso y el síndrome de abstinencia. El empleo de sustancias supresoras del sistema nervioso (alcohol, benzodiacepinas y opiáceos) puede producir incapacidad para sentir agrado, apatía, fallas de concentración e insomnio, los que recuerdan los síntomas de un estado depresivo. En tanto que el uso crónico de estimulantes (cocaína, anfetaminas), puede causar euforia, grandiosidad y desconfianza patológica, síntomas que también pueden estar presentes en manía e hipomanía.

    A causa de la superposición entre los síntomas maníacos y aquellos de consumo de alcohol y drogas, es razonable diagnosticar enfermedad bipolar si los síntomas han aparecido antes del consumo de sustancias o si han persistido durante los períodos de abstinencia por varios días. En el caso de los síntomas depresivos se requieren 2 a 4 semanas para descartar que sean el efecto del síndrome de privación y por lo tanto, el diagnóstico de un episodio depresivo presenta mayor dificultad que el de un episodio maníaco en presencia de comorbilidad con abuso de sustancias.

    La evolución de la enfermedad anímica se hace más tórpida con el empleo de drogas, afectando la respuesta al litio, disminuyendo el cumplimiento de las indicaciones, estimulando la aparición de nuevos episodios de la enfermedad, con mayor número de hospitalizaciones por síntomas afectivos. Al parecer, los pacientes bipolares que inician su enfermedad a edades más precoces, presentan con más frecuencia consumo de alcohol y drogas.

    La prevalencia de consumo de alcohol y drogas entre los pacientes maníaco-depresivos oscila entre 20% y 60% según el estudio que se consulte. Los pacientes bipolares consumen más droga y alcohol que los depresivos típicos o monopolares. El subtipo de pacientes bipolares con estados mixtos (presencia simultánea de aceleración maníaca, con tristeza depresiva e irritabilidad) tendrían mayor posibilidad de usar drogas que los pacientes bipolares con estados maníacos puros (solamente presencia de exaltación y aceleración eufórica).

    Algunas investigaciones indicarían que en la mayoría de los casos los síntomas maníacos han comenzado antes que el consumo de drogas. Los pacientes que consumían sustancias tenían menos posibilidades de recuperación a dos años que aquellos que no la utilizaban, además, tienen más recaídas y cumplen menos con la farmacoterapia.

    Entre las personas que buscan tratamiento por abuso o adicción a sustancias la prevalencia de enfermedad bipolar puede ser tan alta como 15-30% (recordar que la enfermedad oscila ente 1% y 5% en la población general). Probablemente la aparición de la enfermedad sería más elevada entre los que consumen estimulantes, respecto de aquellos que utilizan tranquilizantes y opiáceos. En las personas que consultan por alcoholismo, la prevalencia de cuadros concordantes con el espectro de la enfermedad bipolar (desde la ciclotimia hasta la clásica enfermedad bipolar I) es de 2% al 4%. Parece ser que las mujeres con episodios maníacos tienen mayor posibilidad de presentar comorbilidad con abuso de sustancias.

    Prof. Dr. Pedro Retamal C.
    Director Departamento Psiquiatría.
    Campus Oriente. Facultad De Medicina.
    Universidad De Chile.

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