• Cómo hacer la elección correcta de la psicoterapia

    A menudo se considera a la psicoterapia como un tratamiento de primera línea (embarazo, efectos colaterales no aceptados: fallas de la memoria por TEC, etc.) y los pacientes y terapeutas la consideran inofensiva en comparación, por ejemplo, con el tratamiento farmacológico.

    Muchos piensan que las intervenciones psicológicas, al ser mediatizadas por la palabra, no podrían generar efectos secundarios o nocivos en los pacientes, es decir, solo resultados neutros o positivos.

    Desde mediados del siglo XX la investigación sobre resultados en psicoterapia señaló la existencia de intervenciones potencialmente nocivas para algunos pacientes, sin embargo, si bien se han enfatizado sus innegables aspectos positivos, se han dejado de lado los negativos.

    El paciente tiene derecho a recibir terapéuticas adecuadas que deben tener prioridad sobre aquellas cuya eficacia no ha sido suficientemente establecida. La práctica clínica debe tener su base no solo en la indispensable experiencia profesional, sino que también es requisito que la terapéutica esté fundamentada en ensayos válidos.

    Si la psicoterapia se practica en el contexto de un sistema de salud, es necesario tener en cuenta que puede tener efectos adversos e interacciones con otras terapéuticas. Recién en este decenio aparecieron con cierta frecuencia estudios al respecto y, como es fácil entender, bajo el alero de instituciones médicas.

    En una revisión de 132 estudios sobre psicoterapia solo el 21% indicó que se efectuó algún tipo de seguimiento de efectos adversos y 3% proporcionó una descripción de tales eventos. Ejemplos de impacto negativo son: abrumado en la terapia, miedo al terapeuta, y temor a la estigmatización.

    Se ha estimado que los eventos adversos en psicoterapia aparecen en aproximadamente 5% a 20% de pacientes: fracaso del tratamiento, deterioro de los síntomas, aparición de nuevos síntomas, tendencias suicidas, problemas en el trabajo, estigmatización, cambios en la red social, tensiones en las relaciones personales, dependencia de la terapia, debilitamiento de la auto eficacia.

    Por lo tanto, la elección de un terapeuta, tanto médico psiquiatra, como psicólogo, debe basarse en información sobre el profesional: experiencia, lugar de formación, lugar actual de trabajo, currículum (en especial publicaciones sobre psicoterapia), contactos profesionales, referencias de pacientes, etc.

    Dr. Pedro Retamal C.
    Director Departamento Psiquiatría
    Campus Oriente.
    Facultad de Medicina
    Universidad de Chile

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